Las colas de los cocodrilos
Imagen de Adri Ocaña : "Cola de cocodrilo" El temporal había dejado el mar tan agitado que podían verse los brazos espumosos de las olas intentando escalar las cimas de los riscos y resbalar como lágrimas sobre las piedras. La lluvia había cesado y el viento parecía dar tregua a las copas de los árboles y palmeras que habían pasado toda la noche inclinadas hacia el oeste. El cielo seguía cubierto por un manto arrebolado que impedía el paso de los rayos del sol, y unas finas gotas salpicaban los vidrios de las ventanas de la casita desde donde un muchachito melancólico, de unos trece años, contemplaba las olas como las garras de una mortal bestia. A ratos le parecían los ásperos brazos de algún ser mitológico emergido de las entrañas del mar, y otras, un montón de serpientes en medio de una extraña danza de apareamiento. Sin embargo, conforme el oleaje empezó a apaciguarse y las rocas descansaron del asedio de su espuma, lo que el muchacho vio fue, más bien, un par de colas ...